En ocasiones una comparación fácil puede forzar una idea, de modo que la imagen preferida para transmitir su sentido sea poco adecuada, desvirtuando el pensamiento original. La ocurrencia lógica de rematar una serie de eslabones con un broche puede ser uno de estos casos.
He ido dando vueltas a la figura del broche como recurso para representar un breve epílogo a los textos que se han publicado en las últimas semanas y el único sentido que lo hacía apropiado era el de la expresión “poner el broche”.
Sin embargo el broche se me figura como un elemento que interrumpe la concatenación entre eslabones, convirtiendo el eterno retorno de la cadena cerrada en un cordón, una línea, con un principio y un fin, que no se unen salvo por la sencilla pieza que los enlaza.
La cadena sin broche es una cadena definitiva, inmutable. Para llevarla hay que acachar muchas veces la cabeza, humillándose ante quien nos la impone o permaneciendo sedente mientras el otro, subordinado, permanece en pie. Ya digo que el análisis de la imagen del broche puede dar mucho de sí: el broche como posibilidad de liberarse, o su ausencia como símbolo de una esclavitud, más probablemente de una fidelidad sin término.
Pero el broche real a cada una de las cinco entradas que formaron la cadena lo habéis puesto vosotros con vuestros comentarios. Esta entrada pretende ser un pequeño agradecimiento, insuficiente, por las aportaciones que con impagable dedicación habéis hecho a cada texto. He seleccionado algunas de las frases más significativas; aparecen a continuación por el orden alfabético de la inicial del nombre de sus autores.
Elisa nos ha dejado escritas auténticas maravillas. De sus textos destaco las siguientes palabras:
Los animales son capaces de demostrar amor y otros estados afectivos en estado puro, como amistad, temor, sorpresa o gratitud, sin las dobleces que genera la capacidad de juicio.
La espiritualidad, es lo más característico del hombre: lo que le hace persona, capaz de amar y de ser feliz, partícipe de la naturaleza divina, sujeto irrepetible e insustituible que es objeto directo del amor divino.
El amor es lo que hace que el viaje por la inmensidad del mundo en donde no somos casi nada mientras llega la muerte, merezca la pena
Al escribir, uno imagina al receptor de sus confidencias del modo que le conviene.
La cuaresma es tiempo de buscar el recogimiento que nos permita oír a Dios, es tiempo de ser más hombres y menos masa.
Nuestras almas están aturdidas de comodidad, saturadas de cosas, de egoísmo, de avaricia y soberbia. La masificación y la globalización le han dado un toque de monotonía y rutina a los días, como si supiéramos que mañana no pasará nada fuera de lo normal… con el tiempo nuestra capacidad de asombro se difumina en el olvido de lo que verdaderamente importa: el Amor. La vida debería ser un constante enamoramiento.
Invitados por Elisa hemos contado con la presencia de autores esenciales
Viktor Frankl “Quien encuentra en su vida un para qué, siempre encuentra el cómo”
San Agustín “La oración es la fortaleza del hombre y la debilidad de Dios”
Mario Benedettí “…Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas”
El avatar del amigo Espectro nos hizo la siguiente reflexión, que traduzco al castellano, espero que con su permiso.
Es complejo hablar de cosas “no tangibles”. Hablar de espiritualidad, del alma, del viento o de los propios sentimientos, no es fácil encontrarlo en la gente. Cada vez pienso más en que la gente tiene ese estado del alma “dormido”.
Susana compartió con nosotros esta sentencia luminosa y esperanzadora.
La imaginación es el poder más grande del hombre.
Mi querido pensador Tao-ré reflexionó sobre mis palabras dándoles mayor contraste y plenitud de sentido, para otras formas de entender que no son las mías.
¿Acaso no es verdad que muchas de las relaciones entre hombre y mujer se reducen a ofrecer “cariño por un poco de pienso y caricias”?
Bien asentados en nuestro cuerpo, aceptando su naturaleza intrínseca y satisfaciendo sus necesidades básicas como parte de un ritual sagrado, este deja de ser una pesada carga para convertirse en una bella ermita en la que rendir culto a la Vida.
Cuando acepto la realidad tal como se me ofrece, siento que las creencias están de más.
Nacemos en la pobreza, con la humildad, despojados de todo orgullo inculcado, pero también de todo ridículo inculcado.
Yaw Kutur, contador en poesía de los cielos e infiernos de nuestras vidas, nos regaló estos momentos de hondura.
Para mí la vida no deja de ser un viaje transcultural, un viaje de signos, un paseo maravilloso si lo sabes digerir.
No hay nada más sagrado que el interior de uno mismo y, nada más difícil que hallar ese interior.
¿No serán los bloggers herramientas de nuestra imaginación?
Es en la magia donde percibo lo necesario para existir.
El blog como muro de las lamentaciones, como espejo retrovisor, como misiva al viento, como conversación amiga.
En fin, con esta última pieza se termina la cadena abierta a la que la vida irá sumando nuevos eslabones. Se intuye la primavera cercana, la Pascua Florida; va siendo hora de amagar lo sagrado y, en la intimidad, vivir este tiempo para el examen y la oración. ¡Qué difícil es acallar el bullicio de la mente!
La gratitud que siento desborda el reducido continente de una palabra: gracias. Gracias de corazón a todos por vuestros ánimos y vuestros comentarios.